viernes, 25 de noviembre de 2011

Te Invito a Soñar.

Os plantearé una pregunta: ¿Por qué siempre hay que hablar del amor?
Bien, responderé yo misma, aquí y ahora. Es tan importante sentirse querido por alguien, que, a veces, no pensamos en nada más. Sí, en esa palabra que ha dado tantos quebraderos de cabeza, tantos momentos felices, desolados, con quien compartirlo, con quien no... Esa palabra abstracta que siempre nos envuelve en su red arácnida intentando que caigamos en sus garras. Esa palabra que nos guía a nuestro destino... Amor... Suena tan lleno de... de... ternura, cariño, abrazos, besos, caricias. Pero no todo es un cuento de hadas, desgraciadamente no es como lo dibujan. A todas las almas vagabundeantes de amor, les llega en algún momento a su plano de rutina a la que llaman vida.
Nos cuesta darle la bienvenida, pero más nos cuesta decirle adiós. Pero, ¿por qué no decimos hasta luego? No siempre se encuentra lo que se busca la primera vez, porque puede haber algo con aspecto de virtud que nos lleve a nuestra propia ruina y algo con aspecto de defecto que nos lleve a nuestra salvación.
Todos lo pasamos mal en algún momento de nuestra vida que nos hunde, nos hace más pequeños, inferiores, e incapacitados para hacer nada, pero, recordad que la vida sigue y siempre habrá quien te haga sentir así, pero llegará un día en el que nos encontremos a nuestras ganas de vivir, una persona que nos ayude a levantarnos en nuestros múltiples tropiezos. Estamos rodeados de esas personas, y aunque no las veamos siempre han estado, están y estarán ahí.
Nos hace tan grandes tener a nuestro lado unos brazos que te rodeen en tus momentos débiles, boca que te diga ``te quiero, nunca vas a estar sola.´´, ojos que te miren y expresen ''Estoy aquí, no pasa nada'', una mirada vale más que mil palabras y es muy difícil mentir con la mirada, pero a menudo son bellas mentiras que nos traicionan. Y, un corazón lleno de amor que cada día intente estar junto con su correspondido, como un gran cielo pegado a un inmenso océano y donde el sol sea los dos corazones unidos.
No hay que dejar atrás a esas personas que he nombrado antes, las que te ayudan en el estrecho y largo camino de la vida, a esas son las que verdaderamente hay que unir nuestro corazón. Cuando nos lo rompen quedan muchos trocitos y tenemos que pegarlos nosotros mismos pero con ayuda de otro corazón el nuestro se hace más fuerte, grande e invulnerable, y nos es más fácil recomponerlo. 
Es tan grata la sensación de estar rebosantes de sentimientos tan fuertes que arroyarían cualquier obstáculo, que irremediablemente lloramos. Porque no todas las lágrimas son amargas… Os invito a llorar, por supuesto de alegría y felicidad, os invito a tropezar, porque sin errores no habréis aprendido nada y porque veréis a las personas realmente valiosas que tenéis a vuestro alrededor, y os invito a jugar a través de la mente con todo lo que os he dicho a lo largo de esta, mi reflexión. Siempre me digo a mi misma que el amor a las personas es lo que nos hace soñar y volar por parajes desconocidos... Por eso, simplemente os terminaré diciendo: Dulces Sueños...

jueves, 24 de noviembre de 2011

Nuestra Media Naranja... Nosotros.

Nos hicieron creer que cada uno de nosotros es la mitad de una naranja, y que la vida sólo tiene sentido cuando encontramos la otra mitad. No nos contaron que ya nacemos enteros y que nadie en nuestra vida merece cargar en las espaldas la responsabilidad de completar lo que nos falta.

¿Has pensado que los príncipes azules somos nosotras y que somos nosotras las que tenemos que salvarnos?